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Reconocimiento:

 

 

JUSTO RECONOCIMIENTO
AL SALESIANO COADJUTOR JUAN POMPILIO PERILLA PERILLA

Este Salesiano Coadjutor es uno de los personajes que se inmortalizaron por su labor educativa  en la enseñanza de la Mecánica industrial, en el Instituto Técnico “Pedro Justo Berrío”. Por esta razón el Taller de Mecánica industrial lleva su nombre.

Don Pompi, como familiarmente le decíamos, nació en Machetá (Cundinamarca) el 17 de agosto de 1919 y falleció en Medellín, en la “Casa de Salud” de los Salesianos, el 23 de septiembre de 2013, cuando tenía 94 años de edad.
Ingresó a la Congregación Salesiana cuando tenía 23 años, en Usaquén (Bogotá), el 18 d enero de 1943; y se santificó trabajando como salesiano durante 70 años, de los cuales 36 fueron en el “Pedro Justo Berrío”,  18 años en la sede de Ayacucho con Tenerife y otros tantos en la actual.

“Era hombre de pocas palabras, pero siempre con una amable sonrisa a flor de labios”, nos  cuenta el P. José Giraldo, en el testimonio dado en su Carta mortuoria”… Y quien allí agrega: “Lo conocí  cuando él trabajaba en el Taller de Mecánica en el León XIII de Bogotá y nos llamaba grandemente la atención, el verlo sin overol y siempre de corbata sostenida por el pisacorbata… Y en Medellín gozó de la fama de fino y gran mecánico;  era proverbial oír decir en Medellín: ¡eso lo hacen donde los Salesianos!... y el que hacía toda pieza de mecánica, por difícil que fuera, era nuestro buen Pompi”…

En la homilía de la Eucaristía Exequial, el P. Inspector, John Jairo Gómez afirmaba: “De este Salesiano Coadjutor pudimos disfrutar del hombre de Dios que sin alardear, fue un maravilloso educador de generaciones como maestro de vida y experto sastre y mecánico, formado profesionalmente  en Bogotá (Colegio León XIII) y en Rebaudengo (Italia) por dos años”…

“Creo no exagerar al afirmar que Don Pompilio  fue un singular ejemplo en la vivencia de los votos, su ejemplo lo hizo ´maestro de vida’ pues no solamente los entendió, sino que los encarnó con inmensa responsabilidad en valores como la disponibilidad, el desprendimiento, la austeridad, la ascesis del trabajo, la templanza, el amor oblativo y generoso, hecho de detalles de entrega y responsabilidad en el taller y en la Comunidad”…

“Testigos de la calidad de hombre y hermano han sido tantos salesianos con los que pudo compartir en las Casas salesianas por donde pasó dejando huellas imborrables”: en Bogotá, en el ‘Colegio de León XIII’ en el  Curso hecho de Perfeccionamiento laboral, durante 3 años; y más tarde en la Escuela de ‘Artes y Oficios Cundinamarca’, 4 años, como Maestro de Mecánica; en Cartagena, en las ‘Escuelas Profesionales’, 4 años. En Cali, en el ‘Instituto San Juan Bosco’, 10 años; en Pasto, ‘Instituto Técnico Industrial’, 7 años; y en Medellín, 3 años en Ciudad Don Bosco y 36  en el  ‘Instituto Técnico Pedro Justo Berrío’. “Finalmente en la ‘Casa de Salud Artémides Zatti’, donde el Señor lo llamó para ofrecerle el premio que siempre creyó y espero.”
Don Pompilio, gracias por tu entrega generosa en la Inspectoría salesiana de Colombia “San Pedro Claver” y luego en nuestra “Inspectoría San Luis Beltrán” de Medellín; y de modo particular,   por los 36 años que realizaste tu misión como educador y maestro en nuestro amado Instituto “Pedro Justo Berrío” como Salesiano Coadjutor, donde nos dejaste un buen proyecto de vida, realizado con fidelidad al Señor Jesús y a Don Bosco, a quien tuviste como Padre y de quien fuiste un discípulo fiel.

Que tu ejemplo estimule a nuestros estudiantes para que se formen según el Proyecto  salesiano como “honrados ciudadanos y honestos ciudadanos” y se suscite entre ellos  muchos jóvenes que quieran seguir el gran ideal de darse en una entrega generosa y total al Señor al servicio a la niñez y la juventud, según el camino trazado por nuestro Fundador San Juan Bosco.

 

 

RECONOCIMIENTO DE GRATITUD PARA CON EL P. RAMIRO AGUILAR

El domingo pasado, 5 de marzo, falleció en Medellín, en la Casa de Salud “Artémides Zatti”, el Salesiano Presbítero  Ramiro Aguilar González, a la edad de 83 años.
El Coliseo de nuestro Instituto nos recuerda su nombre y con muchísima razón se ha querido inmortalizar así su nombre entre nosotros.

Y eso ¿por qué?

El 31 de enero de 1988, cuando la Familia Salesiana celebraba el Centenario de la partida al cielo de San Juan Bosco, se inauguraba esta segunda sede de nuestro Instituto “Pedro Justo Berrío”, gracias a la ardua labor del Padre Ramiro. Ésta fue una de sus apoteósicas obras, durante el tiempo en que fungió como Ecónomo inspectorial, además de la construcción de la Casa Inspectorial, que fue inaugurada, también un 31 de enero, tres años más tarde.

Por esta razón la memoria del Padre Ramiro ha de permanecer en medio de nosotros porque él dedicó muchos años de su vida salesiana a la construcción de este suntuoso Colegio, para la formación humana y cristiana de los jóvenes, según los criterios pedagógicos trazados por el Fundador de los Salesianos, San Juan Bosco, y que él prometió seguir cuando ingresó a esta Congregación hace 63 años.

Vale la pena resaltar que su vocación salesiana y sacerdotal nació cuando era alumno del “Pedro Justo Berrío”, en la anterior sede de Ayacucho con Tenerife, durante los años 1951 y 1952.

Padre Ramiro: nuestra Comunidad Educativa te da las gracias porque por tu mediación hiciste que nosotros pudiéramos recibir las bendiciones de Cristo Buen Pastor y de nuestra Madre Auxiliadora, en este Instituto en el que estuviste como estudiante y que luego lo trasladaste a esta moderna y acogedora sede.

Que estés gozando en cielo de la promesa de quien fue tu Padre y Maestro, Don Bosco, quien prometió a sus hijos salesianos “Pan, Trabajo y Paraíso”.

 

 

Luis del Real Merlano

Nació en el Guamo, Bolivar (1985). Fue coadjunto Salesiano desde 1922, ejerció la profesión de artes gráficas, fue reconocido como  notable maestro y orientador de jovenes. Trabajo en el Instituto Salesiano Pedro Justo Berrío, antigua sede; como maestro de la Tipografia, Logró la tecnificación, adelanto y desarrollo integral del arte tipográfico. Por esta razón el taller de artes gráficas lleva su nombre  como reconocimiento a toda su labor.

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